22 de noviembre de 2021

Diáspora científica en el Sur Global: ¿por qué es importante para Colombia?

La interdependencia económica ha llevado a que los gobiernos y empresas busquen conectar con la diáspora altamente calificada.

Luisa F. Echeverría-King

Asesora del Grupo de Relaciones Internacionales y Cooperación, de la Dirección General del SENA y es Consultora de Educación Superior. Doctora en educación. Desde 2012 se dedica a la internacionalización de la educación superior igualmente investiga temáticas asociadas a la diplomacia científica y la cooperación internacional. Investigadora en la Corporación Universitaria del Caribe (CECAR).

José Julián Prieto

Politólogo de la Universidad de los Andes. Cuenta con una maestría en Desarrollo y buen Gobierno y otra en políticas públicas. Actualmente se encuentra realizando sus estudios doctorales en Política y Teoría Educativa en Penn State University apoyado por la Beca Fulbright. En el campo laboral se desempeñó como jefe de la oficina de cooperación internacional de la UTADEO y dirigió el Instituto Confucio de esta misma universidad.


Las raíces etimológicas de la palabra diáspora se encuentran en el idioma griego y denotan el fenómeno de dispersión. Su adaptación para describir procesos migratorios fue utilizado en sus inicios para referirse a comunidades de una misma nación que se encuentran diseminados fuera de su país de origen.

La diáspora, en especial aquella llamada “altamente calificada” y la “diáspora científica” se han convertido en un recurso de interés para los diferentes gobiernos de países en desarrollo, pues se trata de un grupo de personas que conocen muy bien la cultura del país donde se encuentran residiendo y que pueden llegar a estar bien conectadas con actores académicos y científicos, de los diversos sectores productivos o incluso entidades de gobierno. La diáspora científica puede de esta manera convertirse en un puente para la ejecución de proyectos y actividades con su país de origen y el país receptor. Es, asimismo, un vehículo valioso para facilitar el intercambio y transferencia de conocimiento y tecnologías, en especial si se aprovecha la virtualidad.

Los aportes que pueden hacer las comunidades de diáspora científica a sus países de origen desde sus países de residencia es un enfoque relativamente nuevo. Pues, históricamente el concepto de diáspora científica se le ha vinculado con términos como la “fuga de cerebros”, en donde la migración de científicos se presenta como una pérdida de capital humano altamente calificado que afecta de manera directa el potencial de desarrollo científico y económico interno de un país. Estos procesos migratorios en muchos casos se dan como consecuencia de falta de oportunidades laborales o falta de recursos de inversión en investigación en el contexto local, o incluso, como ha sido en el caso de Colombia en el pasado, como consecuencia del conflicto armado interno.

Para revertir este fenómeno, diversos países han diseñado a lo largo de su historia programas para fomentar un retorno de su diáspora científica al país de origen. Venezuela por ejemplo desarrolló en los años 90 el Programa Pérez Bonalde, llamado también “Vuelta a la Patria”, el cual buscó en su momento atraer a la diáspora venezolana altamente calificada para trabajar en Venezuela por un periodo específico, afectando agendas de interés para la nación. En Colombia, el Programa “Tiempo de Volver”, buscó vincular a doctores colombianos residentes en el exterior a posiciones posdoctorales en Colombia. Sin embargo, estos programas con el tiempo perdieron financiación y apoyo y el impacto no se pudo medir en términos de productividad y competitividad para el país.

La interdependencia económica consecuencia de los diversos acuerdos comerciales entre países y característica de un mundo globalizado, ha llevado a que los gobiernos y empresas busquen conectar con la diáspora altamente calificada para generar proyectos estratégicos de desarrollo de capacidades, transferencia de conocimiento y tecnología y apoyo al ecosistema científico, de innovación y emprendimiento a nivel local. Es así que, recientemente, conceptos como la “circulación de cerebros”, “banco de cerebros” o “networking de cerebros” han ganado relevancia en consonancia con la diáspora, en especial para el desarrollo de capacidades y necesidades de formación/actualización, pero también para promover procesos de transferencia de tecnologías que pueden tener los países en especial las economías emergentes. Algunas buenas prácticas de políticas promovidas por países emergentes para motivar la vinculación activa de la diáspora son:

  • Programas de transferencia de conocimiento liderados por la diáspora a profesionales de sectores productivos específicos que buscan el cierre de brechas de conocimiento, por medio de estancias presenciales o virtuales de corta o larga duración.
  • Vinculación de la diáspora como socios/aliados de individuos o entidades locales a través de intercambios de largo plazo de recursos y conocimiento.
  • Aprovechamiento de las redes científicas, técnicas o empresariales de la diáspora para el desarrollo de la competitividad y de la innovación del país de origen.

Otro rol relevante es que la diáspora ha venido siendo reconocida como un actor clave pero no tradicional de los esquemas de diplomacia científica de los países. Diferentes experiencias han demostrado la necesidad de contar con canales abiertos de comunicación e instrumentos de fomento, para poder poner a la diáspora al servicio de la política exterior y de ciencia, tecnología e innovación de un país. En este sentido se requieren políticas sostenibles de relacionamiento con la diáspora, con el fin de pasar de acciones ad hoc a estrategias más articuladas y que vayan en consonancia con las necesidades de los países.

Diversos países en el Sur Global han desarrollado una gran variedad de instrumentos de política pública para articular la vinculación y aportes de la diáspora para alcanzar los objetivos establecidos en las políticas nacionales de Ciencia, Tecnología e innovación. Aquí presentamos los casos de Argentina e India, países que han logrado enganche interesante con su diáspora científica y que pueden ser referentes para una política gubernamental sostenible en este particular para Colombia.

Argentina

Argentina cuenta con la Ley RAICES sancionada en 2008, la cual busca desarrollar el sistema de ciencia, tecnología e innovación de Argentina, por medio de la generación de políticas que permitan la vinculación de argentinos científicos que residan en el exterior y que permitan estancias o retorno permanente al país. Entre las estrategias promovidas en el marco de esta Ley se observan subsidios para el retorno que incluyen gastos de reinstalación y pasajes. También son interesantes los subsidios “Milstein” para estancias cortas de un mes a tres meses, que buscan desarrollar la investigación y transferencia de conocimientos a Argentina. En el marco de la Ley RAICES, también se crean redes de diáspora científica en diferentes lugares del mundo y se promueven incluso espacios de relacionamiento interredes. Igualmente existe la oportunidad de aplicar a fondos para proyectos de investigación y desarrollo que busquen vincular a científicos argentinos en diáspora, e incluso se cuenta con los premios RAICES para reconocer la labor de científicos argentinos residentes en el exterior que colaboran activamente en el desarrollo del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.

India

India tiene una de las diásporas más grandes a nivel global con alrededor de 32 millones de ciudadanos indios viviendo en otros países. Particularmente, el tamaño de la diáspora en el campo STEM es significativo con proyectos claros que aportan al desarrollo del país. Por ejemplo, se ha identificado que hay más de 20.000 ingenieros de origen indio trabajando en Silicon Valley quienes han realizado inversiones de alto riesgo (venture capital) en spin-offs en su país o han creado sus propios emprendimientos basados en servicios complementarios para ser ofrecidos en Sillicon Valley.

Basado en estos ejemplos, el Gobierno Indio ha reconocido el rol estratégico que puede jugar la diáspora para avanzar en los propósitos establecidos en la quinta versión de la Ley de CTI en 2021. Es así que en el marco de esta propuesta de Ley se han incorporado diferentes estrategias de mecanismos y programas para articular su contribución. Por un lado, la Ley reconoce la importancia de establecer incentivos claros y medibles para el retorno permanente del capital humano altamente calificado a través de programas de becas y prácticas laborales para el retorno de investigadores, científicos e ingenieros. Por otro lado, la Ley reconoce los aportes significativos de aquellos ciudadanos altamente calificados que no desean regresar pero sí aportar al desarrollo del país. En este sentido la Ley promueve la importancia de la identificación y la caracterización de la diáspora a nivel global a través de la creación de un portal virtual que permita crear redes de conocimiento y promover proyectos de apoyo a emprendimientos locales y sociales. También, se incorpora la importancia de desarrollar investigación colaborativa a nivel internacional en conocimiento y medicina tradicional. Por último, identifica el gran potencial que hay en la creación de centros virtuales de investigación internacional que sirvan como plataforma de intercambio de conocimiento y de transferencia de tecnología.

Recomendaciones para Colombia

Colombia se encuentra con una ventana de oportunidad abierta en donde el Gobierno Nacional a través de su Misión de internacionalización ha reconocido la importancia de la diáspora científica. Así mismo, el gran esfuerzo que ha realizado Minciencias para desarrollar la política de diplomacia científica integra la necesidad de una estrategia integral para la articulación de la diáspora altamente calificada.

Sin duda, los programas que incentiven el retorno son importantes. En este sentido, este tipo de programas deben ser diseñados y desarrollados de manera conjunta con los actores del sistema nacional de CTI teniendo en cuenta sus necesidades y también su capacidad real de absorción del capital humano retornado. En este sentido, las fuentes de financiamiento además de venir del gobierno nacional deben buscar la gestión de recursos propios de centros de investigación y de sectores económicos para los cuales se puedan hacer convocatorias de retorno focalizadas.

Por otro lado, es primordial incorporar mecanismos para articular acciones de la diáspora científica desde sus países de residencia sin necesidad de un retorno permanente. Por supuesto pensar por ejemplo en la creación de una convocatoria de financiamiento para desarrollar proyectos de investigación colaborativa o transferencia de tecnología y conocimiento por Minciencias sería lo ideal. Esta convocatoria debería incorporar incentivos para que la diáspora pueda gestionar recursos de contrapartida con las organizaciones a las cuales están vinculados o con los gobiernos o empresas en sus países de residencia (por ejemplo por cada dólar que un diásporo gestione, Minciencias pone un dólar en contrapartida).

Somos conscientes de los retos que implican la creación de este tipo de convocatorias y es así que sugerimos que se puedan tomar acciones inmediatas frente a realizar ajustes a los términos de referencia de programas existentes desde donde se pueden articular acciones y gestionar financiamiento para la vinculación de la diáspora científica. Los programas a los cuales hacemos referencia son:

  1. Programa Expertos Internacionales de ICETEX: Este programa financia parcialmente la visita de expertos internacionales a instituciones de educación superior. La inclusión en los términos de referencia de la diáspora científica dentro de los requisitos de elegibilidad podría generar incentivos en las IES de articular programas de visitas de corto y mediano plazo para proyectos de investigación conjunta, transferencia de conocimiento o tecnología y el desarrollo de proyectos estratégicos.
  2. Convocatorias de Regalías para CTI: A pesar que las convocatorias del Fondo de Regalías no excluyen la participación de entidades internacionales, su vinculación en las propuestas y los requisitos de documentos en muchos casos desincentivan la vinculación de aliados internacionales incluyendo la diáspora científica y las organizaciones en donde están vinculados. Incorporar a la diáspora científica dentro de los grupos y equipos principales de investigación que de una asignación adicional de puntos en la evaluación de las propuestas puede incentivar a que los actores del CTI activamente busquen vincular a la diáspora dentro de sus propuestas. En este sentido, es primordial que Minciencias pueda flexibilizar los requisitos de registro en el sistema nacional de CTI y pueda homologar los registros internacionales de sus países de residencia.
  3. Programa de Beneficios Tributarios: Este programa busca que las empresas y los actores del sistema nacional de CTI hagan inversión en I+D+i con lo cual obtienen beneficios tributarios. Al igual que con los programas anteriores incorporar en los términos de referencia la vinculación a y liderazgo de la diáspora científica dentro de la tipología de proyectos y requisitos de elegibilidad.
  4. SENA INNOVA: Este programa es un fondo de financiamiento para que las empresas puedan hacer desarrollo tecnológico o procesos de transferencia de conocimiento y fortalecimiento de capacidades. Incorporar dentro de los términos de referencia la posibilidad de realizar acciones con la diáspora científica llevará a que las empresas busquen activamente la vinculación de este actor clave.

Estas acciones a corto plazo que implican el ajuste de los términos de referencia de programas ya existentes es una alternativa de solución para el financiamiento de acciones inmediatas para la vinculación de la diáspora científica en proyectos de investigación e innovación en nuestro país. Sin lugar a duda para que esto funcione es primordial tener una base de datos o portal virtual en donde los diferentes actores del CTI puedan identificar y contactar a la diáspora científica. Para esto se debe articular acciones con el programa Colombia Nos Une del Ministerio de Relaciones Exteriores quienes en conjunto con la Organización Internacional de Migraciones vienen consolidando una base de datos robusta de colombianos en el exterior.


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