3 de noviembre de 2023

Economía y finanzas: turbulencia mundial, aterrizaje forzoso en Colombia

Casi cuatro años después del inicio de la pandemia de la COVID-19, la economía mundial sigue delicada. La inflación, uno de los principales indicadores de la salud económica, sigue en niveles muy superiores a los que estaba antes de la pandemia y de las medidas que tomaron los distintos gobiernos para hacerle frente.

Pero no es solo la inflación el indicador económico preocupante. El crecimiento también aparece en niveles demasiado bajos e, incluso, es posible que algunas de las economías nacionales más importantes no solo no crezcan, sino que decrezcan. Es decir, con estos niveles tan bajos de crecimiento, es posible que empecemos a escuchar que la recesión ha llegado a varios países.

Y entre estos dos fenómenos hay una relación casi directa. Decimos “casi” porque en realidad la causa del freno al crecimiento económico no ha sido la inflación, sino las medidas contractivas que han tomado las autoridades monetarias de un buen número de países en el mundo para hacerle frente al incremento acelerado de los precios.

Este aumento de los intereses no solo ha frenado la demanda y la inversión, sino que ha ocasionado otras consecuencias, como el encarecimiento de los créditos, la inestabilidad de algunos mercados financieros y distorsiones en los mercados monetarios, lo que ha llevado a una volatilidad inusual en las cotizaciones de las divisas.

Las causas de la inflación y del bajo crecimiento no se circunscriben únicamente a la economía. No hay que olvidar que la guerra entre Ucrania y Rusia han tenido consecuencias sobre los mercados energéticos e incluso sobre el costo del trigo o de los fertilizantes.

A esto se sumó recientemente el conflicto entre el gobierno de Israel y el grupo palestino Hamás. El ataque terrorista perpetrado por Hamás y la reacción militar contundente del Estado israelí podría llegar a extenderse por una región inestable en la que está concentrada una buena parte de la producción de petróleo y gas del mundo.

Lamentablemente la economía colombiana no se escapa a la tendencia general de la economía mundial. La inflación sigue muy alta, las tasas de interés siguen este comportamiento, la tasa de cambio entre el dólar estadounidense y el peso colombiano sigue siendo altamente volátil y el crecimiento económico, pese a que aún es positivo, es cada vez menor, hasta el punto de que algunos analistas no descartan que el próximo año podamos tener una recesión.

Todo esto sucede con el trasfondo de un gobierno nacional que no logra generar confianza ni entre los actores económicos colombianos ni entre los extranjeros.

Para analizar la situación económica y el comportamiento de los mercados financieros, así como para proyectar el posible desempeño de la economía colombiana, nos acompañan Javier Garay y Julián Villamizar, de la universidad Externado de Colombia.


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