23 de febrero de 2024

La guerra de Ucrania y Rusia: dos años de un estancamiento trágico

Es difícil obtener un dato al menos aproximado al real sobre la cantidad de muertos de cualquier guerra y la de Ucrania y Rusia no es la excepción. Según la fuente consultada, y los intereses que esta representa, las bajas militares y civiles de esta guerra pueden estar entre 20 mil y casi medio millón.

Dos años después de su inicio, las acciones militares de este conflicto no solo no se detienen, sino que parecen haberse estancado en un bucle sin sentido de muertos, heridos, destrucción, gasto, muertos, heridos…

Con pocos avances significativos de las tropas de cada uno de los países directamente involucrados y ante la mirada cansada no solo de sus ciudadanos, sino de la opinión publica de los países que están apoyando a Ucrania, la solución militar de esta guerra parece cada vez menos probable.

Pero el estancamiento militar no solo aleja la posibilidad de una victoria militar que dé fin a este conflicto. También disminuye los incentivos para realizar una negociación que satisfaga a las partes.

Además del costo en vidas humanas, el gasto militar ha sido enorme. Tanto Rusia como Ucrania y los países que apoyan a este último país han destinado miles de millones de dólares a la compra de armamento, municiones y provisiones para las tropas. Esta, por supuesto, es una situación que difícilmente se sostendrá en el tiempo.

Por otro, lado este conflicto también ha mostrado, una vez más, que la dureza de la guerra supera los discursos conciliadores que caracterizan los organismos multilaterales. En otras palabras, al tiempo que la OTAN ha tenido una reactivación, la ONU brilla por su ausencia.

Para analizar los dos años de este conflicto armado internacional, sus antecedentes, su estado actual, los posibles desenlaces y las consecuencias que ha venido generando no solo para Rusia y Ucrania, sino para el sistema internacional, nos acompañan: desde Buenos Aires, Andrés Serbin; y desde Bogotá, Angie Arenas, de la Universidad Santo Tomás y Manuel Rayran de la Universidad Externado de Colombia.


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