25 de agosto de 2023

Primer año de política exterior: logros, avances y tareas pendientes

En su primer año de política exterior, son varios los logros del gobierno Petro, pero también son varias las tareas inconclusas, algunas de las cuales corren el riesgo de convertirse en frustraciones.



Sin duda, el logro más visible y más significativo de este primer año es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela. Este era un cambio sobre el que había, desde hace varios años, una casi unanimidad en los diferentes partidos políticos y espacios de la opinión pública.

Desde la academia, por ejemplo, difícilmente se encontraban voces que se opusieran a restablecer el funcionamiento de los canales oficiales entre los dos gobiernos. Sin embargo, sí había y sigue habiendo discrepancias en torno al “cómo” se debían reanudar las relaciones y cuál debe ser el tono en el que se comunican los dos gobiernos.

La reactivación de las relaciones bilaterales era una necesidad que los habitantes de uno y otro lado de la frontera expresaban con particular intensidad. La apertura oficial y funcional de las fronteras era una tarea urgente por razones diversas a las que no se les da la importancia debida desde el centro del país, que van desde el comercio deprimido a la inseguridad disparada, .

Y no podemos olvidar, por supuesto, a los millones de migrantes que sentían en ambos países la angustia de no contar con el respaldo oficial de su gobierno respectivo, en temas tan concretos de servicios consulares como la expedición de pasaportes.

Pese a que se esperaba que, con el cambio de tendencia ideológica en el gobierno colombiano, cambiara el tono de las relaciones bilaterales, la comunicación entre Washington y Bogotá se ha desarrollado con cordialidad, sin mayores sobresaltos.

El narcotráfico, por ejemplo, que además de ser omnipresente en la agenda bilateral terminaba canibalizando otros temas tanto o más importantes, parece haber cedido su protagonismo a aspectos como la migración o, más recientemente, la posibilidad de renegociar el tratado bilateral de libre comercio.

Tal vez por cambios en la percepción interna en Estados Unidos sobre la peligrosidad de la cocaína frente a la de drogas sintéticas como el fentanilo, o a la visión moderada que su gobierno demócrata tiene sobre la manera de manejar el fenómeno del narcotráfico, parece haber disminuido la presión de ese país para que Colombia logre cada año un cierto número de hectáreas erradicadas, de toneladas incautadas o de personas encarceladas.

La revitalización de las relaciones con los demás países de América Latina y la diversificación regional de la política exterior son tal vez las tareas pendientes más importantes.

Si en un primer momento el presidente Petro parecía surgir como un protagonista regional, el poco interés que han despertado sus propuestas para enfrentar la crisis climática, dentro de las que él mismo le ha dado una prioridad exagerada a la transición energética, con el paso del tiempo lo ha ido convirtiendo en un actor más del reparto.

Incluso la nueva “ola rosa” latinoamericana, la coincidencia en el poder de varios presidentes de izquierda, no parece ser suficiente para lograr acercamientos concretos entre estos países y cambios positivos en la pobre dinámica de integración regional.

Para analizar lo conseguido hasta ahora y las tareas pendientes en el manejo de la política exterior colombiana, nos acompañan Francisco Coy, viceministro de relaciones exteriores; Carolina Cepeda, de la Universidad Javeriana; y Rafael Piñeros, de la Universidad Externado de Colombia.


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