11 de febrero de 2020

Angela Merkel, una mujer con carácter

Rafael Piñeros, miembro de la Escuela de RR.II. de FIGRI, ilustra los rasgos preponderantes del liderazgo en política nacional e internacional con el perfil de la Canciller alemana Angela Merkel.

Rafael Piñeros

MA en Análisis de problemas políticos e internacionales contemporáneos

Doctorando en Estudios Políticos

Profesor e Investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales – FIGRI

@RafaPinerosA | rafael.pineros@uexternado.edu.co

Escribir sobre liderazgo y relaciones internacionales o, mejor aún, sobre la influencia de los individuos en los asuntos internacionales se torna complejo. Por un lado, podríamos afirmar que los seres humanos no son completamente racionales, son impulsivos a la hora de tomar decisiones, tienen sesgos históricos y muchos otros elementos hacen que la toma de decisiones esté sujeta a diversos constreñimientos. Kenneth Waltz, en efecto, creía que analizar la política exterior de un Estado a partir de la capacidad individual era un error, ya que no se podían extraer generalizaciones cognitivas ni teóricas confiables, que fueran capaces de extrapolarse a otros individuos que actuaran exactamente en la misma dirección. El contexto y las condiciones políticas o sociales hacen que las personas se comporten de una manera diferente a pesar de tener la misma formación o conocimiento sobre un tema puntual. En otras palabras, a pesar de que dos líderes (Kennedy y Obama, por ejemplo) tuvieran el mismo conocimiento e información sobre un asunto (enriquecimiento de uranio por parte de Irán), de seguro no resolverían el asunto de la misma manera.

Por otro lado, hemos visto a través de la historia como el carácter o liderazgo de ciertos individuos tiene una connotación decisiva a la hora de impulsar el desarrollo o avance de una nación o del mundo en general, al tiempo que puede causar un profundo dolor. En efecto, un personaje como Otto Von Bismarck, que lideró la unificación alemana a mediados del siglo XIX, o el papel desempeñado por Margaret Thatcher en la década de los ochenta del siglo XX en materia de reformas económicas y sociales en Reino Unido, hacen que personas como aquellas tengan un lugar diferente en la historia de sus países y, en ocasiones, del mundo entero. Adicionalmente, los estudios de política exterior han buscado vincular la psicología y otros campos de estudio al análisis de los individuos o tomadores de decisiones en situaciones de alto estrés, información asimétrica o crisis internacionales. Los estudios de Margaret Hermann, sobre cómo el tipo de personalidad del líder político le facilita alcanzar o no resultados de política exterior, son un clásico. En efecto, el carisma, el carácter controlador, la necesidad de trascendencia, la búsqueda de poder o reconocimiento, no se deben dejar de lado a la hora de analizar la actuación de aquellos que toman decisiones y lo que esperan alcanzar.

En esta entrada de Blog se pretende destacar algunos rasgos del liderazgo de Ángela Merkel, una mujer excepcional en la política mundial contemporánea. La “canciller de hierro”, como la apodan algunos, ha estado al frente del gobierno alemán desde 2005 y, aunque anunció en 2018 la dimisión como líder de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y que el año entrante finalizará su cuarto y último período como Canciller, completando así un total de 16 años en el poder, lo que la ubica como la canciller que más ha estado en el cargo, se ha asegurado en lugar en la historia no sólo de Alemania, sino también de la política mundial. Escogida como el personaje del año de 2015, las acciones que ha llevado a cabo tanto en Alemania como en la Unión Europea reflejan que su carácter ha sido decisivo para alcanzar ciertos acuerdos indispensables para la estabilidad de su país y del proceso de integración, razón por la cual queríamos destacarla como una líder excepcional de su tiempo.

Una mujer confiable

Hay ciertos elementos que sobresalen de Ángela Merkel en el poder. El primero de ellos, que se ha caracterizado por ser una líder confiable, realista, que aquello que se propone lo saca adelante, que sabe escuchar y que no le da miedo disentir frente a aquello que no le parece. Esa ha sido una constante. Aunque parecía que su vida no estaría vinculada a la política, pues antes de tener un puesto en el gobierno de la reunificación alemana en los años noventa obtuvo un doctorado en química y llevaba una vida como investigadora y académica, su ascenso fue meteórico de la mano de su mentor y otrora Canciller, Helmut Kohl. Sin embargo, no dudó en cuestionar y solicitar a través de carta pública, la renuncia al partido CDU al carismático canciller que se encargó de sortear la reunificación alemana de 1990, cuando se demostró en 2003 que la campaña de Kohl había recibido dinero de manera ilegal. A la joven política no le tembló la mano para “despedir al viejo caballo”, con lo cual ganaba el liderazgo de su partido y un inquebrantable liderazgo y determinación en a la política alemana.

Una líder contundente

Otro rasgo de su liderazgo es su capacidad para pensar en largo plazo y entender las dinámicas del momento. En 2010 por ejemplo, después del desastre nuclear de Fukushima (Japón) y oponiéndose al rechazo de su partido,  que anhelaba que Alemania siguiera siendo una potencia en materia de producción energética nuclear, no le tembló el pulso para adherir a las sugerencias y solicitudes del partido verde (oposición) que demandó un desmonté de más de 35 plantas nucleares en los siguientes 20 años. Igualmente, cinco años después, anunció una serie de estímulos para cerrar la totalidad de las minas de carbón que, siendo el mineral más contaminante, continuaban funcionando hasta 2019 en Alemania del Este, principalmente.

En otras palabras, Merkel comprendió que el liderazgo estaba en producir los incentivos necesarios para promover una transformación tecnológica y energética en la cual Alemania, junto con otros países como Francia, liderara una metamorfosis profunda de la relación entre producción económica y medio ambiente. Hoy esa determinación, en la que enfrentaba a su partido pero se ganaba a la opinión pública, le ha pasado una factura muy positiva en términos políticos y económicos a nivel interno y externo, ya que Alemania es vista como un país líder en la generación de energías alternativas más amigables con el medio ambiente.

En esa misma línea, un frente que acaparó la atención de Merkel fue la crisis económica y fiscal que azotó a Europa pero con particular atención a Grecia durante 2010. Merkel siempre fue partidaria de que Grecia debía pagar las consecuencias de engañar por años a las autoridades europeas en materia de endeudamiento público. En medio de las acusaciones de ser nazi y de no tener en cuenta las calamidades que los griegos debían sortear, Merkel aceptó que debía haber cierta flexibilidad en las exigencias que se hacían a Grecia, pero que su deuda no podría ser condonada del todo. Es decir, demostró que, sin tener la razón absoluta, debían generarse una serie de condiciones que le permitieran a Grecia pagar poco a poco sus acreencias en materia financiera.

A nivel europeo, recibió igualmente innumerables críticas por la actitud cambiante que asumió respecto a la crisis de refugiados y personas que llegaban de manera ilegal a las costas europeas, escapando de conflictos en Siria, Afganistán y otros lugares que han visto cómo en los últimos años sus países se consumen en conflictos internos. Primero, por su ambivalencia y falta de decisión en materia de recibir persona; posteriormente, la extrema derecha alemana atacó con fuerza la política de asilos y refugiados implementada por el gobierno que facilitó el ingreso de casi un millón de personas a Alemania durante los años 2013-2017. En este sentido, se destaca como rasgo de su liderazgo la adaptabilidad a tiempos difícil, con críticas a nivel europeo – había quienes demandaban más – e interno (la extrema quería cierre de fronteras), eligiendo una tenue línea media que permitiera un trato digno a quienes lo habían perdido todo y buscaban escapar de la muerte o la persecución y ubicar a Alemania como el país que más recibió refugiados en el momento más álgido de la crisis.

Líder de talla mundial

Si en algo Angela Merkel ha demostrado tener templanza y visión es en materia de política exterior. Es ya famosa la anécdota de 2007, cuando en su primera visita al líder ruso Vladimir Putin, exhibió una serenidad imperturbable cuando aquel, sabiendo de la fobia de Merkel a los perros, permitió que su mascota estuviera todo el tiempo en la reunión bilateral que mantenían en el Kremlin. Merkel no sólo escondió de manera ejemplar sus emociones (nunca se mostró nerviosa), sino que ha logrado a través del tiempo importantes acuerdos económicos con la Rusia de Putin para asegurar el abastecimiento de gas a la Unión Europea y Alemania, especialmente en invierno, cuando Moscú solía cortar el suministro para presionar mejores acuerdos. Igualmente, no le tembló la mano en 2014, a pesar del costo económico que pudiera tener por la dependencia alemana al gas ruso, anunciar que no reconocería la anexión de la península de Crimen efectuada por Putin ese mismo año.

Finalmente, si Putin ha sido un desafío, al final de su largo mandato, el presidente estadounidense Donald Trump, tanto en campaña como en funciones, ha criticado algunas de las políticas implementadas por Merkel, como la de asilo. En vez de incendiar y atacar a su contraparte, la alemana se ha apoyado en el silencio, la paciencia y la confianza en sí misma, para mostrar que la relación entre ambas naciones seguirá siendo fructífera y prospera. En otras palabras, el liderazgo también ha estado en evitar contiendas peligrosas para los intereses de las empresas de su país, que tienen importantes inversiones en suelo estadunidense.

Liderazgo y proyección

Algunos afirman que ha sido bastante calculadora en sus movimientos que su destreza se manifiesta no en la imposición de su manera de pensar o actuar, sino en la paciencia para entender el momento adecuado para atacar o presionar. En ese sentido, su liderazgo ha sido determinante en crear ascendencia política que le asegure cierta influencia en los años por venir. Un ejemplo de esto es que su otrora Ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, fue elegida a finales de 2019 como presidenta de la Comisión Europea por un período de 5 años, lo cual reafirma el liderazgo y ascendencia de Merkel en asuntos que serán determinantes, como la austeridad fiscal, la seguridad y defensa y también la designación del presupuesto comunitario. La presidencia comunitaria es una victoria personal de la Canciller, quien cabildeó y evitó que la ministra francesa de Defensa Sylvie Goulard se hiciera con el cargo.

Por estas razones, y tal vez algunas otras que escapan a esta entrada, Ángela Merkel ha demostrado sagacidad, astucia, adaptabilidad y un gran carácter para enfrentar las situaciones adversas y modificar a su favor las divergentes. Allí radica, justamente, un aliciente de su liderazgo: ha sido una mujer que ha transformado la política local e internacional con su personalidad, carisma y entrega.

Imagen: De EU2017EE Estonian Presidency – Esta imagen ha sido extraída del archivo : Tallinn Digital Summit. Welcome dinner hosted by HE Donald Tusk. Handshake (36669383664).jpg, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=63047045


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