23 de abril de 2021

¿Biden aprovecha la oportunidad de la Cumbre de Líderes sobre el Clima?

Un balance de la cumbre climática con la que el presidente estadounidense Joe Biden busca recuperar el liderazgo de Estados Unidos en este tema.

Martha Isabel Gómez Lee

PhD en estudios políticos de la Universidad Externado de Colombia, con beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico (Daad) en la Universidad Libre de Berlín.

Docente investigadora del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales (Cipe) de la Facultad de Finanzas Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

martha.gomez@uexternado.edu.co


Los días 22 y 23 de abril, se está llevando a cabo de forma virtual la Cumbre de Líderes sobre el Clima convocada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien invitó a 40 personalidades mundiales entre las que se encuentra el presidente colombiano Iván Duque. Es la ronda de conversaciones más importante desde que los líderes mundiales alcanzaron el Acuerdo de París en 2015.

Todos aplaudimos el nuevo liderazgo climático global de Estados Unidos, evidenciado en esta cumbre. Es excelente que esta potencia apoye a la Unión Europea que ha sido guía incondicional solitaria del multilateralismo durante años. Sin embargo, se requieren acciones decididas que liberen al desarrollo del crecimiento económico y a este de la dependencia de los combustibles fósiles. Hay que cambiar de sistema económico y no solo de líder. Este cambio del paradigma de desarrollo, no se ha considerado, en estas condiciones se ha perdido la oportunidad.

Es un avance indiscutible que las autoridades políticas del mundo se vuelvan a encontrar el día de hoy y se comprometan de manera más ambiciosa con el cambio climático. Es muy valioso que sigan el llamado del mandatario estadounidense de reconocer que la lucha por el clima es un “imperativo moral, un imperativo económico” y que realmente no hay otra opción que sumarse a evitarla. Máxime si se tiene en cuenta el fracaso de la última Conferencia de las Partes (COP) del Convenio Marco de las Naciones Unidas de Cambio Climático (CMNUCC) realizada en Madrid en diciembre de 2019.

De acuerdo con el cronograma del Acuerdo de París, en 2020, los países debían haber renovado sus compromisos registrados bajo el Acuerdo de París y presentar medidas climáticas más ambiciosas. Los compromisos actuales son insuficientes, pues de cumplirse lo acordado en el Acuerdo de París, el mundo se dirigirá a un aumento de temperatura de 3,2°C. Los países deberían presentar ahora unas medidas climáticas más ambiciosas dirigidas a un compromiso mundial que limite la temperatura mundial a 1,5°C. La Cumbre del día de hoy es crucial, si se tiene en cuenta que por la COVID-19 no se pudo cumplir la cita en noviembre de 2020 para llevar a cabo la COP26 y esta se realizará recién entre el 1° y el 12 de noviembre de 2021 en Glasgow (Escocia).

En este contexto ha habido un cambio, por el hecho que el presidente Biden tomara medidas para reincorporarse al Acuerdo de París justo después de asumir el cargo, y nombrara al secretario Kerry como el primer Enviado Presidencial Especial para el Clima para dirigir los esfuerzos estadounidenses en todo el mundo. Se puede decir que la administración Biden-Harris parece que va a ser la que haga más esfuerzos que ninguna otra en la historia para proteger el planeta.

A primera vista, en la cumbre del 22 de abril, todo pareció ir muy bien. El presidente estadounidense, Joe Biden, se comprometió a recortar “a la mitad” las emisiones de efecto invernadero de Estados Unidos para 2030, con el objetivo de alcanzar la neutralidad en las emisiones de carbono para 2050. Confirmó el plan de Estados Unidos de recortar sus emisiones entre un 50 % y un 52 % para 2030. Su compromiso es algo menor que el de la UE, que alcanzó la víspera un acuerdo para reducir sus emisiones netas de CO2 “al menos” un 55 %, frente al objetivo del 40 % actual.

Pareciera ser prometedor que Estados Unidos se convertirá en una economía con cero emisiones netas a más tardar en 2050. Esta meta coincide con el compromiso asumido por la Unión Europea (UE). China reiteró en la su intención de lograr esa meta para 2060. Sin embargo, lo requerido según la ciencia es adquirir este compromiso para 2030, no 2050. Pues es demasiado tarde.

Biden, al contrario de Trump, reconoce que la ciencia sobre la crisis climática es innegable. Su ambición y la que en efecto está liderando en la actual cumbre y la que están siguiendo la mayoría de los lideres convocados, no es suficiente para evitar los puntos de inflexión, conforme al llamado urgente del primer informe especial del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Esta comunidad epistémica en 2018 advirtió un futuro con un clima no viable para la humanidad, si no se limitaba el aumento de la temperatura global a 1,5°C, para 2030.

Por lo tanto, con la ambición declarada el día de hoy, se ha perdido la oportunidad en esta década crucial, de solucionar el problema del cambio climático. Esto, si se tiene en cuenta que en julio de 2020 la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que entre 2020 y 2024 la temperatura media mundial podría elevarse a 1,5°C, por encima de los niveles preindustriales. Es decir, que los puntos de inflexión se pueden presentar ahora o en los próximos cuatro años. En estas condiciones, es poco probable que, con la ambición expresada del día de hoy en esta cumbre convocada por Biden, se logre cambiar un futuro no viable para la humanidad, como lo advirtió la ciencia en 2018. En estas condiciones, esta ventana de oportunidad se perdió.

Por otra parte, como lo señaló el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se puede afirmar que esta cumbre demostró que hay un consenso mundial para actuar contra la crisis climática, en un mundo donde hay “tantos temas” en los que las grandes potencias no están de acuerdo. Lo grave es que también hay un consenso en mantener el status quo y no se está contemplando un cambio en el modelo de desarrollo, como sería la solución. Hay que cambiar el modelo de producción y de consumo. Sin embargo, de eso no se ha hablado.

La única voz que se pronunció en este sentido fue la de Xiye Bastida activista climática mexicano-chilena y miembro de la nación indígena mexicana otomí-tolteca, una de las principales organizadoras de Fridays for Future. Hay que reconocer que su invitación es un acto simbólico que da visibilidad a los pueblos indígenas e inmigrantes, que puede tener un peso en la transformación de la identidad de las personas frente a la naturaleza, para sentirse parte de ella y respetar a la madre Tierra. Sin embrago, se requiere que los grandes líderes que toman decisiones políticas reconozcan autoridad a esta epistemología indígena para que haya una transformación en el modo de entender el modelo de desarrollo en la gobernanza global.

Es urgente actuar ahora, máxime porque los compromisos actuales son insuficientes, pues de cumplirse el Acuerdo de París, el mundo se dirigirá a un aumento de temperatura de 3,2 °C. Se requieren medidas más ambiciosas dirigidas a un compromiso mundial que ahora limite la temperatura mundial a 1,5°C. Hay que superar ambición liderada por Estados Unidos y la Unión Europea de convertirse en una economía con cero emisiones netas para 2050 y hacerlo para 2030. Solo así se puede conformar una masa crítica de países que asuman este compromiso de acuerdo con los conocimientos científicos y el clamor de la ciudadanía.

De esta forma Biden al convocar la Cumbre de Líderes sobre el Clima logró abordar la crisis climática, pero no aprovechó la oportunidad de una cumbre de las Naciones Unidas. En efecto, las decisiones de hoy han sido cruciales para nuestro futuro.

Referencias

Cumbre de Líderes sobre el Clima convocada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien invitó a 40 personalidades, en vivo en: www.state.gov/climatesummit.


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