17 de agosto de 2020

Corte de cuentas: dos años de política exterior del gobierno de Iván Duque

En esta entrada se sintetizan los puntos más destacados del webinar realizado por el profesor Rafael Piñeros sobre los dos primeros años de la política exterior del gobierno del presidente Iván Duque.

Rafael Piñeros

Docente investigador de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales. Coordinador del área de relaciones internacionales de los programas de pregrado. Candidato a doctor por la Universidad Externado de Colombia, magíster en análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos.

@RafaPinerosA | rafael.pineros@uexternado.edu.co

 

Relatoría elaborada por Paula Natalia Jiménez, estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales.

 


Al hacer un análisis de la política exterior, hay dos elementos que se debemos tener presentes: por un lado, no existe un estudio académico que indique cómo llevar a cabo una acción exterior efectiva o ideal; por otro, cada gobierno tiene una agenda particular que quiere alcanzar, que se ve truncada o no por las particularidades de la coyuntura del entorno particular en el que se encuentra.

En la primera parte se desarrollará una base teórica; en la segunda, el análisis de los dos primeros años de la administración actual.

Una base teórica o conceptual

En primer lugar, Alden y Aran (2013) argumentan que los elementos internos influyen a la hora de determinar los intereses del Estado en materia de política exterior y, por esto mismo, la respuesta es diferente en cada país, dado que las condiciones de cada uno son desiguales en términos económicos, sociales y políticos. Así las cosas, la estructura interna de la sociedad, los intereses de influyentes e importantes grupos económicos, al igual que el pluralismo político, facilitan identificar la manera cómo los actores internos tienen algún grado de injerencia en la construcción y determinación de los intereses de política exterior.

En segundo lugar, Hudson (2007) explica que la política exterior está hecha por personas, es decir, pone de relieve la importancia de la agencia en el relacionamiento que crea la política exterior. Justamente, nos permiten entender certezas, sesgos e inseguridades de quienes hacen específicamente la política exterior. Esta autora permite entender cómo los líderes y demás hacedores de política exterior se sitúan ideológicamente, asumen riesgos para alcanzar objetivos o plantean la construcción de nuevos elementos de relacionamiento a nivel internacional.

En tercer lugar, Morin y Paquin (2018) postula que la política exterior se debe entender como una caja de herramientas que deben ser usadas en el momento y tiempo adecuado como más convenga. Estas herramientas son: mecanismo de socialización, neutralidad, cohesión, y de intervención (la cual es, tal vez, la última a considerar a menos que haya una amenaza directa a la seguridad nacional).

Una política exterior más bien limitada

Según el informe de gestión del 2019, se dice que la política exterior colombiana es responsable, innovadora y constructiva. No obstante, estas tres particularidades pueden llegar a ser cuestionables pues, respecto a responsabilidad, este término se incluye como si la política exterior de años pasados se hubiese calificado como irresponsable; en cuanto a la innovación, Colombia, por ejemplo, regresó al discurso sobre drogas que en los últimos años se había dejado un poco de lado; y respecto a la constructividad, el proceso de construcción, implementación y evaluación de política exterior debería incluir otros actores diferentes a los Estados, lo cual no se evidencia en los informes presentados al Congreso y en otros elementos de rendición de cuentas.

¿Qué se ha logrado en política exterior en los dos años de gobierno Duque?

El vaso siempre puede verse medio lleno o medio vacío. Según la canciller Claudia Blum, los logros de Colombia en estos dos años podrían agruparse de la siguiente manera.

En primer lugar, hay que mencionar que se ha incrementado la presencia en el exterior con un aumento en el número de embajadas (65) y el de consulados (120). Sin embargo, ese incremento no es muy claro en términos geográficos, ya que hay zonas con excesiva representación en contraposición a otras, como África, con las cuales hay una muy reducida participación. No hay un criterio claro de mayor o mejor vinculación con el exterior. Además, en materia de presencia institucional, si bien la intención de aumentar al 50% el porcentaje de personas de carrera es muy bienvenida, ello no ha sido sido suficiente para evitar que se sigan presentando problemas relacionados con el nombramiento polémico de ciertas personas en algunos cargos del servicio exterior colombiano.

En segundo lugar, en el ámbito multilateral, se impulsó la creación de PROSUR, se asumió la presidencia pro tempore de la CAN, se consolidó el ingreso a la OCDE y la aprobación el protocolo de Escazú en el ámbito del medio ambiente, con el cual se pretende mostrar un liderazgo en este tema. Igualmente, se ha venido trabajando de la mano con la ONU (OIM) en la recaudación de hasta 2.700 millones de dólares para refugiados o migrantes venezolanos. El énfasis en participación responsable y sostenida no resulta muy claro o conveniente.

Estas acciones, importantes sin duda, no eliminan el hecho de los fuertes reparos que se hacen a la manera en la que se implementa y a los graves desafíos internos en términos de paz, principalmente. Tanto la ONU como la UE han presionado al gobierno para que cumpla lo firmado por el Estado colombiano en materia de paz y reconciliación. El enfoque de paz con legalidad, propuesto por el gobierno actual, no convence en el ámbito multilateral. Como se señaló, los actores internos han dejado en evidencia que más que liderazgo en términos de medio ambiente, este gobierno no ha tenido ni la posibilidad ni la intención de impulsar una agenda de protección del medio ambiente.

En tercer término, los asuntos bilaterales, se han adelantado varias giras por Estados Unidos y países europeos, principalmente, con tres objetivos importantes:

  • Lograr apoyo y legitimidad para la paz,
  • mostrar a Colombia como un país seguro para la inversión y
  • desarrollar estrategias para incentivar el intercambio en ciencia y tecnología.

En efecto, se ha hecho una labor para mejorar la inserción de Colombia en las dinámicas internacionales, no obstante, es pertinente señalar que siguen siendo recurrentes las contradicciones entre lo que se dice afuera y lo que se dice adentro, en el sentido que frente al exterior se pretende dar una imagen muy positiva, que choca con una realidad más bien sombría a nivel interno.

Además, en materia de presencia institucional, la intención de aumentar al 50% el porcentaje de funcionarios de carrera es muy bienvenido; sin embargo, ello ha sido insuficiente para evitar que se sigan presentando problemas relacionados con el nombramiento polémico de ciertas personas en algunos cargos en el servicio exterior colombiano.

Lo anterior nos lleva a plantear la siguiente reflexión:

  1. ¿Qué tan positiva sigue siendo la cercana relación con Estados Unidos? Por el número de visitas, encuentros de alto nivel y otros elementos, ese país sigue siendo preponderante en la estrategia exterior de Colombia, lo cual, sin duda, tienen un efecto directo en la manera como otros Estados, tanto en América latina como Asia, ven nuestro país.
  2. Venezuela y todas sus implicaciones: las mejoras respecto al tema migratorio en los últimos meses no han sido producto de la participación efectiva del gobierno colombiano, sino se pueden explicar por la coyuntura de la COVID-19, que llevó a muchos de los venezolanos que vivían en Colombia a querer regresar voluntariamente a su país. La relación con la región se reciente por el énfasis monotemático en alcanzar una solución en el vecino país.
  3. Paz y lucha contra drogas: la protección y la reinserción social a los excombatientes ha sido tema de crítica al gobierno, no solo a nivel nacional, sino internacional también.
  4. La ministra Blum se ha referido a la necesidad de desplegar una estrategia de diplomacia científica. No obstante, no se ha planteado de manera clara qué tipo de estrategia se quiere seguir: primero, cómo la ciencia puede asesorar o enriquecer el quehacer diplomático; segundo, cómo la ciencia también puede trabajar para mejorar la diplomacia; y finalmente, como la diplomacia puede contribuir a un mejor desarrollo y ampliación de la ciencia y la tecnología.

Desafíos diplomáticos y consideraciones finales

  1. Se requiere una mejor articulación, coordinación y diseño efectivo de política exterior. Para lo anterior, se es necesario tener una aproximación o un acercamiento más claro a las organizaciones de la sociedad civil, la academia y otros actores, tradicionalmente dejados de lado en la política exterior en Colombia.
  2. Continuidad. Las iniciativas que reciben un fuerte impulso durante una administración o un período de tiempo, como es el caso de la diplomacia deportiva, tienden a diluirse en el tiempo y quedan relegadas a lo mínimo, o no reciben continuidad institucional y presupuestal.
  3. Los primeros 100 días de cualquier gobierno son importantes para evaluar y reconocer los retos a los cuales se enfrenta, sin embargo, en lo internacional, en la segundad mitad del mandato, los presidentes se sienten más cómodos para actuar porque tienen poco que perder. Esto podría crear la posibilidad de obtener aún algunos logros en materia de política exterior.

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