1 de abril de 2020

Geopolítica y COVID-19

María Teresa Aya, coordinadora de la Maestría en Asuntos Internacionales, ve en la crisis ocasionada por el covid-19 un punto de inflexión del que China surge como líder en el sistema internacional. Advierte que esta no es la primera ni será la última pandemia que tenemos que enfrentar; sin embargo, puede ser una oportunidad para la flexibilización de las fronteras.

María Teresa Aya Smitmans

Coordinadora de la Maestría en Asuntos Internacionales

Profesora e investigadora de la Escuela de Relaciones Internacionales de FIGRI

@ayateresa | maria.aya@uexternado.edu.co

La historia tiene el significado que le damos los seres humanos

En 1954, el mundo observaba sorprendido cómo un país como Egipto ponía en jaque a dos de las potencias tradicionales del sistema internacional, Gran Bretaña y Francia, con la denominada crisis del Canal de Suez.

Egipto, en una victoria para su política nacionalista, termina por quedarse con el Canal y convierte este episodio en un momento de inflexión para la hegemonía mundial al ganarles el pulso tanto Gran Bretaña como Francia.

De este modo, Londres y París pierden la importancia o el lugar que habían ocupado antes de la Segunda Guerra Mundial. Es cierto que ya desde la Segunda Guerra Mundial se veía venir la caída o la pérdida de poder de estos dos países; sin embargo, no fue sino hasta 1954 cuando realmente fue un hecho que Gran Bretaña y Francia no eran ya las grandes hegemonías del sistema internacional.

Este suceso se asemeja a lo que estamos viviendo hoy y, desde hace varias décadas, con China.

China viene, poco a poco, subiendo escaños en la escala de la hegemonía global. Desde finales del siglo XX, se especula sobre este ascenso de China en la hegemonía global; ascenso que no tiene fecha de término. China va a llegar a ser la gran hegemonía global, no se sabe si para dentro de 10 años o para la celebración del centenario de la revolución en el 2048; lo que sí es cierto es que, con la crisis del COVID-19 o coronavirus, China se acerca a este momento.

Puede ser que este virus se convierta en “el canal de Suez” que China necesita para mostrar su poderío, su estatura global. El Covid-19 puede ser un momento de inflexión política importante para China según el significado que la historia le atribuya a este momento.

China y el Covid-19

El significado que la historia le atribuya a este momento a China puede ser crítico si se tiene en cuenta que, en un principio, el manejo que dio Beijing al tema del COVID-19 no fue transparente: no avisó a tiempo, no levantó las alarmas que debía haber levantado. Escondió la información.

Sin embargo, es importante notar que, tres meses después, China se ha convertido en un ejemplo para el manejo del COVID-19; más aún, está ayudando a países como Italia a quien la Unión Europea no ayudó y, por el contrario, dejó sola en su momento de crisis. También, está enviando mascarillas y auxilios médicos a Estados Unidos y varios países más.

En otras palabras, China se está portando ahora si como el país ejemplo; el hegemón benévolo. China es no solo el país con el mayor número de diplomáticos a lo largo del planeta sino también es quien viene llenando los espacios en el sistema multilateral que los Estados Unidos está dejando de lado. En este momento 4 de 15 agencias especializadas de la ONU están bajo la dirección de los chinos.

En otras palabras, este es un momento importante para China quien a través del soft power se hace sentir a pesar del manejo inicial del coronavirus.

Más pandemias…

Por otro lado, es muy probable que esta pandemia no sea la primera que origine en China o la primera que nos toque sortear en el sistema internacional. Ya desde el principio del siglo XXI se hablaba de SARS, MERS en el Medio Oriente, ébola en África y de H1N1 en 2009.

El número de pandemias parece estar creciendo y éstas se están repitiendo cada vez con más frecuencia. Entre 1918, cuando tuvo lugar la Gripa Española, y Covid-19 pasaron más de 100 años. Durante este tiempo, el sistema internacional enfrentó una epidemia de influenza en 1957 y una epidemia de polio; pero llevamos varias en los primeros 20 años en este siglo. Esto significa que el tema de las pandemias llegó para quedarse.

¿Cómo lo enfrentamos? ¿Qué vamos a hacer? Esa es la gran pregunta. La pregunta no es ¿cuándo vendrá la próxima gran pandemia?, la pregunta es ¿cuál va a ser la próxima? y ¿qué hemos aprendido y cómo vamos a manejar esta próxima pandemia?

Las pandemias hacen que el mundo se convierta cada vez más en uno interméstico, donde lo que hacemos internamente tiene un efecto directo en lo internacional.  Ya no hay grandes espacios que separen los Estados; las fronteras, tan importantes en su momento y que dieron lugar a grandes ejércitos, hoy parece que no sirven para estas nuevas amenazas.

Si seguimos pensando en el mundo como un mundo estático, con fronteras definidas y controles físicos a la entrada de nuestros territorios, perdemos la oportunidad de avanzar hacia un mundo fluido, un mundo líquido donde el soft power y la flexibilidad nos pueden dar herramientas para una nueva pandemia.

Entre estas, el compartir los desarrollos científicos frente a este y nuevos virus, el compartir información, el entender que la economía es una, es global y depende tanto de los seres humanos como de los Estados.

Conclusión

La pregunta final entonces es: ¿estamos realmente preparados para los desafíos de las pandemias en el siglo XXI?

La geopolítica, o estrategia política con base en la geografía, nos invita a redibujar las fronteras y a pensar en ellas como elásticas y flexibles, a la vez que seguras frente a las próximas pandemias.

Hay que pensar en fronteras para el virus, pero no para la cooperación y la economía. Esta es la oportunidad de darle un nuevo sentido a la historia.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *