7 de mayo de 2021

Irán 2021: acuerdo nuclear y elecciones presidenciales (primeros comentarios)

Análisis temprano de las próximas elecciones, en un sistema político mucho más diverso de lo que parece a primera vista y en medio de un contexto internacional muy adverso.

Felipe Medina Gutiérrez

Profesor e Investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales – FIGRI

felipe.medina@uexternado.edu.co


Al finalizar el periodo de Donald Trump, en el “clima” entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos se sintió un “aire fresco”. La llegada de Joe Biden genera esperanza en algunos sectores y la oportunidad de corregir errores del pasado (no soy tan optimista, pero ese es otro debate).

La expectativa por ver nuevamente a las partes sentadas en la mesa, anunciando el regreso de EE.UU. al Acuerdo Nuclear del P5+1, genera ilusión para los amantes de la paz y de un entendimiento pacífico; sin embargo, ello molesta claramente a los que apoyan los tambores de guerra y las invasiones militares.

En este contexto, Irán celebrará elecciones presidenciales en junio de 2021 (ya casi). Hoy no tenemos la lista de candidatos (en las próximas semanas podrá consultarse) pero es prudente pensar si el tema del acuerdo nuclear tiene alguna relación con estos comicios.

Profe: “no recuerdo en qué consistió el acuerdo nuclear y qué fue lo que pasó…”

Recordemos que la decisión de Donald Trump de retirarse del acuerdo nuclear firmado entre Irán, el grupo P5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania) y la Unión Europea en 2015, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC)1, generó un nuevo escenario de tensiones entre Teherán y Washington.

Es importante destacar que el acuerdo de 2015 representó el triunfo de la diplomacia sobre los tambores de la guerra. No era perfecto, pero demostró que se pueden alcanzar consensos mediante el diálogo y la deliberación, en lugar de optar por la vía militar y del conflicto.

En líneas generales, el PAIC establecía esta serie de compromisos:

  • Irán puede desarrollar energía nuclear (al igual que todos los países), pero no podrá enriquecer uranio con fines militares.
  • El agente verificador será el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que trabaja de la mano de Naciones Unidas y realizará inspecciones recurrentes a diferentes instalaciones.
  • A cambio de que Irán respete esta limitación, las partes firmantes —especialmente EE.UU.— se comprometen a levantarle las sanciones financieras y a descongelar los fondos que ese país tiene en el extranjero.

Una gran parte de la comunidad internacional apoyó el acuerdo. Dentro de los pocos detractores de esta histórica iniciativa se encuentran viejos conocidos, como el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien reconoció recientemente que su país es una “potencia nuclear”. De hecho, hay informes recientes sobre la expansión de la central nuclear israelí en Dimona, como lo informó el diario The Guardian.

Arabia Saudí también está en este “selecto grupo”. Sí, el mismo país que viene siendo señalado de patrocinador del terrorismo desde hace décadas (véase el informe de la Comisión del 9/11 en EE. UU) y cuyo  gobierno descuartizó a Yamal Jashoqyi —según lo reconoció un informe de inteligencia de la CIA—.

A lo largo de la era Trump, la estrategia de Estados Unidos para manejar sus relaciones con Irán fue la presión diplomática, económica y militar. En realidad, el directamente afectado por esta estrategia ha sido el pueblo iraní, que ha sentido el rigor de esta presión y de las sanciones, especialmente durante la pandemia de la COVID-19.

Sin duda, fueron años de esfuerzos diplomáticos tirados a la “basura”…

Mientras tanto… Irán elegirá presidente. Profe: ¿me podrías recordar algunos elementos del sistema político iraní?

Se trata de un sistema híbrido más que de teocracia pura, pues combina elementos religiosos e instituciones comunes del Estado-nación. Encuentra fundamento en el concepto del Velayat e-Faqih, que en farsi significa “la gobernanza del jurista”, elemento nodal en la fundación de la República Islámica de Irán, diseñado principalmente por el imam Jomeini (no confundir con el actual líder, Ali Jamenei).

El Estado iraní combina instituciones electas popularmente con algunas que no lo son. Los iraníes eligen por voto popular a los miembros del parlamento —llamado maylis— y al presidente de la república —actualmente Hassan Ruhaní—. Aunque el presidente y su gabinete sea una de las figuras más importantes del Estado, su poder está sometido a la figura del rahbar o líder supremo —actualmente Ali Jamenei—.

El rahbar es ejemplo de las instituciones no electas por voto popular. Se trata de la autoridad máxima de la república y las decisiones más importantes deben contar con su aprobación; por ejemplo, dirige la política de telecomunicaciones y es el jefe de las fuerzas armadas —a diferencia de nuestro país, en donde esa función la cumple el presidente de la república—. Dentro de esta diversa estructura estatal también se encuentran el Consejo de los Guardianes, la Asamblea de Discernimiento, la Asamblea de Expertos y el Sepah e-Pasdaran e-Engelab e-Eslami, que se puede traducir como “los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica”.

En los 42 años que han pasado desde la revolución de 1979, Irán ha celebrado ocho elecciones presidenciales2. Esta es una muy breve —tal vez brevísima— descripción de sus gobiernos:

  • Akbar Hashemi Rafsanyaní (dos periodos de 1989-1997): priorizó la reconstrucción económica y el proceso de “ingeniería estatal”. En su gobierno se dio una redefinición pragmática de los intereses nacionales, al igual que el proyecto de impulsar una economía moderna e industrial capaz de competir a nivel internacional. Durante este gobierno, también hubo hechos de corrupción. Fue una figura influyente y falleció en 2017.
  • Muhammad Jatamí (dos periodos 1997-2005): la mayoría de los analistas lo asocian con la tendencia reformista. El triunfo electoral de Jatamí nos permite destacar el dinamismo del sistema iraní, pues no fue el candidato elegido por el rahbar o del establishment, a pesar de lo cual pudo gobernar. Hoy cuenta con un grupo importante de seguidores en el país.
  • Mahmod Ahmadineyad (dos periodos 2005-2013): en su administración se profundizaron las relaciones con América Latina, especialmente con los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y Brasil. Durante su gobierno, EE.UU. sopesó si decantaba su política hacia Irán por la vía militar o por las sanciones económicas, en pleno contexto posterior al 9/11.
    (Paréntesis): 2009 fue el año de la polémica del señalamiento del fraude en la reelección de Ahmadineyad, lo que generó una oleada de descontento generalizado e impulsó el Movimiento Verde, liderado por Mir Hussein Musaví, quien es para muchos el vencedor de esa crisis. Sin embargo, Ahmadineyad pudo desarrollar su segundo mandato3.
  • Hassan Ruhaní (dos periodos 2013-2021) tal vez el elemento más notorio de su gobierno fue jugársela por negociar el acuerdo nuclear, proceso que culminó exitosamente en 2015. También prometió una mejor economía, lo que no se hizo realidad sino hasta cuando se levantaron las sanciones. Su administración no ha podido atender las necesidades del diario vivir de los iraníes, como lo demuestran las protestas de 2017 y en 2019 por el aumento en el precio de los combustibles.

¿Qué nos dice lo anterior? Vemos en Irán un dinamismo de la política interna en lugar de “una postura única”, como algunos sostienen de manera superficial. De hecho, se suele acuñar el concepto de “faccionalismo” para situar y describir los diversos grupos, horizontes y enfoques políticos en el interior de esa república: conservadores, ultraconservadores, reformistas —con especial atención en los intereses de los religiosos—, militares y comerciantes —el Bazaar tiene influencia histórica en el país—.

¿Ya hay candidatos para la próxima elección de junio? Como apunté en el inicio, tendremos la lista oficial de candidatos en 1 o 2 semanas, pero, en el espíritu académico y corriendo el riesgo de equivocarme, pronostico algunos4 de los posibles contendientes, cuyos nombres “vienen sonando”:

  • Mohsen Rezaei: es el comandante del Sepah e-Pasdaran hasta 1997, actualmente se desempeña como secretario del Consejo de Discernimiento.
  • Saeed Muhammad: fue durante años el presidente de Jatam al-Anbia, un consorcio vinculado al Sepah e-Pasdarán, que tiene gran influencia en la economía iraní.
  • Muhammad Bager Galibaf: a pesar de no anunciar su candidatura, su desempeño como alcalde de Teherán y presidente del maylis desde 2020, le da un buen posicionamiento de cara a los comicios.
  • Ebrahim Raesi: es el jefe del poder judicial. De oficializarla, su candidatura será una de las más fuertes. Estaremos atentos.
  • Fereidon Abbasi: es el jefe del Comité de Energía del maylis y anunció hace poco su candidatura.
  • Mahmod Ahmadineyad: siempre suena como candidato; según algunos analistas, tendría una buena intención de voto, aunque es probable no aprueben su candidatura.

¿PAIC y elecciones en Irán? ¿qué esperar?

La administración Biden y el gobierno Iraní iniciaron conversaciones exploratorias en Viena, pero se sabe que la negociación será lenta. Es probable que Biden no firme o, para ser más preciso, no regrese al acuerdo nuclear del P5+1 con Irán antes de las elecciones presidenciales de junio, aunque muy seguramente sí lo haga en el transcurso de este año.

¿El resultado de las elecciones puede afectar el curso del acuerdo? Sí y no. Sí, en el sentido en que un candidato ultraconservador, con un tono más desafiante hacia EE.UU. puede torpedear el regreso a la mesa. Es claro que la propuesta de Ruhaní quedó desvirtuada: el hecho de que Trump decidiera retirarse del acuerdo les dio la razón a aquellos sectores que insisten en que no se puede confiar en Washington.

A pesar de ello, me inclino más por el “no”, ya que finalmente es el rahbar el que decide este tema de política exterior. Hemos visto que Irán tiene una petición muy clara: que se levanten las sanciones económicas. A pesar del clima de desconfianza que rodea la negociación, resolver este punto se sumaría a la conveniencia para Irán de firmar este acuerdo —a pesar de las posturas oficiales que indican lo contrario— y encaminaría el proceso por un buen rumbo. El acuerdo es el camino para un mejor entendimiento y una paz duradera.

Esperaremos el resultado de las elecciones presidenciales en Irán, pero, sobre todo, que el nuevo presidente atienda los problemas del diario vivir de los iraníes; este tema me parece más importante, a pesar de que a menudo no se menciona.

Mi recomendación: ¡Hay que darle seguimiento y seguir debatiendo!

#SOSColombia


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