4 de marzo de 2020

Lo que el coronavirus (COVID-19) ha significado para China

La profesora Lina Luna, de la Escuela de RR.II. de FIGRI, hace un balance de la epidemia de COVID-19 y de la respuesta de China, e identifica cuáles son los retos económicos y sanitarios que produce la expansión de este virus por el resto del mundo.

Lina Luna

Internacionalista experta en China Contemporánea y asuntos asiáticos.

Profesora e Investigadora de la Escuela de Relaciones Internacionales – FIGRI

@lunalinam | lina.luna@uexternado.edu.co

Ante tanto ruido mediático es importante acudir a las fuentes para entender de fondo qué es y qué implicaciones tiene el COVID-19.

Es momento también de dejar los prejuicios y permitirnos ver con objetividad la situación en China y lo que de su experiencia pueden aprender los demás países que comienzan ahora a enfrentar esta enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el coronavirus son una serie de infecciones virales que pueden afectar tanto a humanos como a animales.

Estas infecciones pueden ir desde una gripa común hasta MERS, SARS o COVID-19. De este último no se registra existencia anterior a su brote en la ciudad de Wuhan (China) en diciembre de 2019.

También según datos de la OMS, los síntomas son los de una gripe normal: tos seca, fiebre y decaimiento; y se transmite como una gripe común. A pesar de esto, hay personas que se contagian, se curan y nunca presentan síntomas. 1 de cada 6 personas que contraen el COVID-19 desarrollan una enfermedad grave y dificultad respiratoria.

También se ha visto que las personas con más propensión a contraerlo son aquellas con un sistema inmunológico más débil, ya sea por la edad o porque presentan enfermedades previas.

Hasta ahora el porcentaje de mortalidad es del 2%. (OMS, 2020)

Visto objetivamente, el COVID-19 es una gripe más de las que ya se han presentado muchas veces en el planeta en época invernal. Como cualquier gripe merece atención y cuidados especiales, sobre todo por el grado de propagación que está teniendo.

Que el brote del virus haya ocurrido en medio de la tensión que venía de la guerra comercial de Estados Unidos contra China, en una coyuntura en la que el mundo occidental (principalmente EE.UU.) está intentando demostrar que China es el enemigo del sistema, a lo que se suma una cobertura mediática escandalosa, prejuiciosa y desinformada, ha generado aún más tensión en una tarea que ya es bastante difícil: tomar las medidas necesarias para proteger a China y proteger al mundo de la nueva enfermedad.

La magnitud de la contención China

No cualquier gobierno puede llevar a cabo un plan de acción tan determinante y eficaz como el que llevó a cabo el gobierno chino para contener el virus.

Esto incluye gobiernos democráticos y gobiernos autoritarios, pues en la medida que el virus se expande por Irán, Italia o Canadá, comienza a ser evidente la estabilidad y fortaleza necesarias para aplicar la cuarentena y mantener el país funcionando en medio de esta.

El gobierno chino tomó la decisión de aislar completamente a los 11 millones de personas que habitan Wuhan. En un tiempo récord China debió adecuar o construir hospitales suficientes para atender a los enfermos, poner a todos sus médicos no sólo a tratar la enfermedad sino a investigar y compartir con el mundo el genoma de la misma para la búsqueda común de una cura, establecer estrictos y masivos protocolos de aislamiento, así como desarrollar usos alternativos a tecnologías para mantener el país funcionando a pesar la recomendación general de no salir de casa que se dio a la totalidad de los habitantes.

Llevar a cabo estas acciones con tanta diligencia, en medio de las tensiones mencionadas anteriormente, nos muestran un gobierno que está poniendo la seguridad de su gente y la del planeta por encima de su crecimiento económico y de las estrategias necesarias para contrarrestar la situación geopolítica.

Como lo menciona Andrea Ucini de The Economist, no cualquier gobierno está dispuesto a hacer este sacrificio, ni tiene la capacidad de aplicar estas impopulares medidas en su población.

Estamos hablando de una economía global que ya se espera una disminución del 2% respecto al año pasado por el COVID-19, y que puede incluso llegar a reducirse en un 8% si la esperada pandemia se empeora.

Bruce Aylward, coordinador del equipo de la OMS que está vigilando el manejo del COVID-19 que está haciendo China, reconoce que el manejo que el gobierno le ha dado a la contención del virus es extraordinario. Resalta que efectivamente el virus se está controlando y disminuyendo diariamente en China.

En sus palabras “el virus está disminuyendo en China debido a las medidas que el gobierno chino ha tomado. El mundo está en deuda con China y con la gente de Wuhan que continúa en proceso de aislamiento. Ante una enfermedad desconocida, China usó una de las estrategias más antiguas para el control de una epidemia (…), la aproximación de comprometer a todo el gobierno y toda la sociedad ha sido extraordinaria, probablemente la más ambiciosa y ágil de la historia”.

Lo que viene ahora

Cabe resaltar que, a pesar de estos increíbles logros y el reconocimiento de la OMS y de la Cruz Roja al excelente manejo que China le ha dado al virus, la prensa internacional y la postura de muchos países parece no estar a la altura.

Si este virus hubiera iniciado en cualquier otro país, por ejemplo Italia, los mensajes de solidaridad habrían sido lo más común. En cambio, lo que se ha hecho evidente es una doble moral internacional pues, al tratarse de China, la mayoría de los artículos se han escrito desde el prejuicio y la ignorancia.

Esto demuestra que la campaña sucia de EEUU (único país en usar el tema del COVID-19 para general más tensión política y económica) ha dado sus frutos.

Sin embargo, en la medida que el virus se extiende a otros países, es posible que esta percepción pueda cambiar, dado que, China es el único país que tiene la experiencia y los recursos para continuar ayudando al mundo a contener la enfermedad ante la posible pandemia.

La tarea que viene ahora para China es la de la reactivación de su economía.

Durante la crisis y el aislamiento, así como las extendidas vacaciones de primavera para evitar que hubiera mucha gente en la calle, salieron a la luz nuevas alternativas para el trabajo a distancia.

La fuerza que tomaron diferentes plataformas tecnológicas, como las de Alibaba, tanto para la promoción de reuniones online, desarrollar clases y conferencias a distancia o para desarrollo de proyectos de grande magnitud en línea, son ahora las alternativas a explorar para hacer más eficientes las dinámicas laborales en el país.

De igual manera, Alibaba desarrolló un algoritmo de inteligencia artificial para diagnosticar el virus aún más rápido, así como los robots para suministrar medicamentos y reducir el contacto humano.

Estos son algunos de los caminos que auguran alternativas para la reactivación económica de China.

Si bien algunos economistas pronostican la reactivación total de la economía para el segundo semestre, otros creen que tomará aproximadamente un año, dependiendo del efecto económico mundial del COVID-19.

Lo que sí es claro es que la misma fuerza, disciplina y decisión utilizadas por el gobierno chino para contener el virus, serán las herramientas para levantar nuevamente la economía.

Por último, cabe mencionar que, ante la inminente expansión del COVID-19, los países deben prepararse a partir de la experiencia china.

Primero, es necesario entender que suministrar información clara y concreta sobre el virus, disipando los rumores apocalípticos, es urgente a la hora de comprometer a la población con los protocolos necesarios para la no proliferación de la enfermedad.

Segundo, los estados deben comenzar a revisar si cuentan con la capacidad necesaria para contener el virus, teniendo en cuenta los porcentajes presentados en China respecto al número de enfermos que pueden curarse en casa, que necesitarán ser hospitalizados, o que llegarán a cuidados intensivos.

Finalmente, hay que asumir que se requerirá del actuar diligente, rápido y acertado del Estado para llevar a cabo los protocolos de aislamiento y tratamiento de la enfermedad que han probado ser útiles para contenerla, pues la reacción lenta o tardía puede ser fatal.


4 Respuestas a “Lo que el coronavirus (COVID-19) ha significado para China”

  1. Luis Eugenio dice:

    Lina
    Que buen análisis, una buena y objetiva mirada de la situación.
    No deseo y tampoco logro imaginar la condición de nuestro Colombia, frente a la presencia del coronavirus en el territorio.

  2. Ricardo Obando dice:

    Lina: como siempre, tu análisis es muy profesional y por ello objetivo, ponderado y tranquilo; adicionalmente, de manera sencilla, con tus reflexiones, nos muestras otras aristas del problema, no sólamente enfocadas en la divulgación rápida, masiva y superficial, propia del día a día de las “redes sociales”, que la mayoría de personas lamentablemente hemos aceptado con ligereza y confort, como si ellas -tal y como lo están haciendo-, con su vacuidad fuesen las encargadas de definir la verdad y la vida.
    Gracias y Saludos.

  3. Irma Esperanza Bohorquez dice:

    Muy interesante y objetivo.Gracias.

  4. Juan Fernández dice:

    Buen artículo, explicativo

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