11 de mayo de 2020

Los riesgos generados por la COVID-19: entre el Cisne Negro y la Cola Gruesa

Desde las figuras del "cisne negro" de Nassim Nicholas Taleb y de la "cola gruesa" de Ian Bremmer, César Páez analiza la crisis ocasionada por la COVID-19.

César Páez

Docente investigador de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales. Editor de Coordenadas Mundiales.

@capu73 | cesara.paez@uexternado.edu.co

La pandemia de la COVID-19 y las medidas que los diferentes gobiernos han tomado alrededor del mundo para hacerle frente son las mayores fuentes de riesgo financiero que el mundo ha afrontado en este siglo. Las consecuencias de lo que está sucediendo a lo largo y ancho del planeta pueden ser mucho más desestabilizantes y devastadoras que las de la crisis de 2008.

¿Era realmente imprevisible que algo así sucediera? ¿No contamos con herramientas que nos permitan pronosticar y mitigar eventos como este? En pleno siglo XXI, ¿estamos completamente en manos de la incertidumbre?

Los conceptos de Cisne Negro y Cola Gruesa, usados en el análisis de riesgo, pueden aportar algunas respuestas.

El manejo del riesgo

Prepararse para lo previsible es la primera tarea que nos encargan los expertos en riesgo. Nuestras organizaciones enfrentan todos los días fenómenos “normales”, en sentido estadístico, que pueden incidir negativamente en su funcionamiento, en sus resultados y en el valor de sus activos.

Debemos, por lo tanto, estar atentos a prever estos riesgos y a mitigar el impacto que pueden tener en nuestras organizaciones.

Pero ¿qué debemos hacer frente a lo imprevisible? Y, lo que es aún peor, ¿cómo podemos prepararnos para manejar los fenómenos raros que pueden tener consecuencias catastróficas?

Para Nassim Taleb e Ian Bremmer, dos de los autores más influyentes sobre este tema, lo aparentemente inesperado y catastrófico es más frecuente de lo que creemos. Esto es especialmente cierto cuando hablamos de un tipo de riesgo específico, el político.

Sin embargo, la manera de entender estos eventos y la forma en la que debemos enfrentarlos difiere de manera sutil pero importante.

Los cisnes negros

Para Taleb, en nuestros análisis de riesgos, dejamos de lado los acontecimientos raros e inesperados que tienen consecuencias determinantes, simplemente porque nos negamos a creer que puedan existir. Sin embargo, una vez suceden, les encontramos una explicación que los hace comprensibles y predecibles… retrospectivamente.

Para explicar este punto, Taleb utiliza la metáfora del Cisne Negro: durante siglos, los europeos descartaron la posibilidad de que pudieran existir cisnes de color negro, hasta cuando llegaron a Australia y los pudieron ver con sus propios ojos.

Predictibilidad, gran impacto y nuestra propensión a ignorarlo (e incluso a negar la posibilidad de que exista) son las características de los Cisnes Negros. De hecho, Taleb señala que “es fácil darse cuenta de que la vida es el efecto acumulativo de un puñado de impactos importantes”.

Taleb advierte que estamos naturalmente programados para hacer caso omiso de los acontecimientos que se salen de lo normal, de lo que desconocemos de antemano. Es decir, solo admitimos lo conocido, lo “normal”.

Sin embargo, la historia muestra una buena cantidad de cisnes negros, es decir, de acontecimientos inesperados que tuvieron un impacto inmenso, hasta el punto de haber marcado un punto de inflexión en el destino de millones de personas.

Las colas gruesas

Bremmer coincide con Taleb en que los seres humanos tendemos a negar la posibilidad de que los eventos catastróficos sean más frecuentes, menos raros, de lo que deberían ser en teoría.

Para explicar esta idea, Bremmer utiliza la distribución estadística típica de la probabilidad de ocurrencia de eventos. La representación gráfica de los riesgos es una curva con forma de campana de Gauss. Los extremos representan en ella la probabilidad de que eventos extremadamente negativos (izquierda de la curva) o positivos (derecha) ocurran. Estos extremos de la curva normalmente están muy cercanos al eje X, lo que quiere decir que su ocurrencia es realmente muy poco frecuente.

Sin embargo, Bremmer afirma que la realidad mostraría que los extremos de la curva (en los que se ubicarían los Cisnes Negros de Taleb) no están tan cercanos al eje, sino que se alejan un poco de él y forman una “cola gruesa”; es decir, la probabilidad de que eventos extremadamente positivos o negativos ocurran con cierta frecuencia es mucho mayor de lo que el sentido común y la estadística normal aceptan prima facie.

La COVID-19: ¿riesgo sanitario o político?

Cuando analizamos el riesgo para la inversión, lo definimos como la probabilidad de que algo ocurra y que sus consecuencias afecten negativamente el funcionamiento, el resultado y el valor de los activos de un negocio. Es decir, lo medimos a partir de su probabilidad de ocurrencia y de su impacto financiero.

Por otro lado, el riesgo político es el generado por la acción u omisión de un actor político. Este tipo de riesgo se deriva de las decisiones tomadas e implementadas por actores políticos: el Estado en cualquiera de sus ramas (ejecutivo, legislativo o judicial) y en cualquiera de sus niveles (en el caso colombiano, el nacional, el departamental y el distrital o municipal), pero también partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones subversivas, grupos terroristas, entre otros.

Si bien la pandemia de la COVID-19 tiene un origen biológico que genera riesgos sanitarios, son las decisiones de los gobiernos las que pueden representar un riesgo mayor para las organizaciones.

Al fin de cuentas, ¿Cisne Negro o Cola Gruesa?

Bremmer y Taleb difieren en qué tan aislados e inesperados son realmente los Cisnes Negros, en especial en el campo del riesgo político.

Para Taleb, la incertidumbre reina en los Cisnes Negros porque son eventos aislados y aleatorios que ocurren de improviso; para Bremmer, los eventos que están en la Cola Gruesa de la curva son el resultado de la acumulación de sucesos menores, previsibles.

Frente a los Cisnes Negros de Taleb, ni siquiera valdría la pena esforzarnos por pronosticarlos y solo podríamos tomar medidas generales, una especia de “seguros todo riesgo”. Los eventos de Cola Gruesa de Bremmer sí podrían ser previstos y enfrentados con medidas menos generales que hicieran su mitigación más eficiente.

A partir de estas dos visiones y por las razones que presentamos a continuación, podemos concluir que el riesgo generado por esta pandemia no es un Cisne Negro sino un evento que se ubica en la Cola Gruesa de la curva de riesgos:

  • La COVID-19 no es el primer virus de este tipo que hemos visto en los últimos dos decenios. Basta recordar el brote de SRAS (SARS en inglés) ocurrido en 2003. No son inéditas ni su naturaleza (coronavirus), ni su capacidad de contagio, ni la extensión geográfica que ha alcanzado, ni su letalidad —que ha ocasionado una mortalidad significativa—.
  • Si bien sorprendió a China, los demás países tuvieron tiempo para prever que la COVID-19 podría afectarlos directamente. Además, gracias a la ciencia, tuvieron muy pronto información suficiente sobre la naturaleza del virus, sus mecanismos de transmisión, las consecuencias que puede ocasionar e, incluso, su composición genética.
  • Ya habíamos visto cómo habían actuado los gobiernos frente a otras pandemias y, sobre todo, conocíamos las acciones que tomaron las autoridades chinas y las de varios países europeos.
  • A esto se suman las advertencias y recomendaciones de las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud (OMS y OPS) que iban por la línea de aislar a la población lo más temprana y extremadamente posible.
  • Era muy probable que el gobierno nacional y los gobiernos locales de nuestro país siguieran la línea de políticas de aislamiento de la población y de reducción de la actividad social y económica al mínimo indispensable para la supervivencia.

El propio Taleb negó en una entrevista recientemente concedida al canal especializado Bloomberg que la crisis económica que se está derivando de esta pandemia sea un Cisne Negro. De hecho, la calificó de Cisne Blanco.

A pesar de la magnitud de la crisis y de lo trágico de sus consecuencias, es innegable que teníamos suficiente información para estimar la probabilidad de que la pandemia nos afectaría. Hemos hecho demasiado poco demasiado tarde para mitigar sus efectos.

Lamentablemente, el hecho de que seguimos analizando la realidad económica, política y social desde perspectivas limitadas contribuye a que no estemos suficiente preparados para pronosticar y mitigar riesgos como los que se nos presentan actualmente.

Tengo la suerte de pertenecer al Centro de Estudios de Posgrados de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. El enfoque interdisciplinario de nuestros diversos programas sin duda ofrece herramientas que permiten encarar una realidad cambiante y con riesgos de naturaleza diversa.

Referencias:

  • Bloomberg Markets and Finance, Nassim Taleb Says ‘White Swan’ Coronavirus Pandemic Was Preventable. Entrevista en video disponible en: https://youtu.be/lBjVTm7F1lQ, 2020.
  • BREMMER, Ian y KEAT, Preston. The Fat Tail: The Power of Political Knowledge in an Uncertain World. Oxford University Press, 2010
  • TALEB, Nassim Nicholas. El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable. Paidós, 8a. Impresión, Barcelona, 2011.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *