4 de diciembre de 2020

Es tiempo de mirar hacia África

Una propuesta actual a partir del principio réspice similia: las soluciones que han encontrado a problemas semejantes, en medio de condiciones similares, hacen de África una región de la que América Latina podría aprender.

Natalia Andrea Morales León

Auxiliar de Investigación del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales – CIPE 

@natandremor | natalia.morales03@est.uexternado.edu.co


Desde hace varios siglos ha existido una dominación del Norte sobre el Sur, no sólo en ámbitos políticos, sino también académicos; por ejemplo, al estudiar el sistema internacional, nos centramos en la idea del Norte.

Si seguimos a Boaventura de Sousa Santos, existe un sistema basado en distinciones visibles e invisibles. Estas últimas se establecen a través de líneas radicales que dividen la realidad social en dos reinos: la dimensión de “este lado de la línea” y la dimensión “del otro lado de la línea” (citado por Delgado. J, 2017).

En este sentido, se entiende que “el otro lado de la línea” es algo inexistente, lo que significa que los estudios y países que se encuentran del otro lado (los países del Sur) no encajan en la concepción aceptada de inclusión.

Ante esta situación, es importante impulsar un cambio, generando relaciones entre los países “del otro lado de la línea”, con el fin de que sea posible superar sus vulnerabilidades, implementando proyectos que se ajusten a sus contextos.

Lo anterior es observable en el caso de África, un continente que, desde la época de descolonización, se entendía a nivel internacional como un sinónimo de conflicto, pobreza e inestabilidad.

Esta historia se ha transformado gracias a un proceso de democratización generalizada en todo el continente, iniciado a finales de los ochenta y principios de los noventa (Grassi. D, 2008), y un crecimiento económico promovido principalmente por la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), (Ndubuisi. C, 2016).

Por esta razón, el continente ha tenido más relevancia a nivel internacional en torno a las relaciones diplomáticas con los países de otras regiones del mundo, convirtiéndose así en un aliado internacional tanto de potencias tradicionales como emergentes.

Lecciones desde África

América Latina podría aprender de las relaciones de África, dado que las dos regiones se encuentran “del otro lado de la línea”. Con el fin de aumentar la investigación sobre África que se realiza en nuestra región, se creó la Red de Africanistas de América Latina, un espacio para generar conexiones, proponer futuros eventos y actividades académicas, y divulgar actividades organizadas por sus miembros.

Como consolidación de la Red, se realizó el evento “Las relaciones internacionales de África y África en las relaciones internacionales: una mirada desde el sur global” del 19 al 23 de octubre de 2020. Este evento abordó durante cinco días un análisis de la importancia de ese continente en el sistema internacional actual, no solo enfocado en las relaciones intraafricanas, sino también en el posicionamiento de África dentro de las dinámicas del Sur global. Durante los cinco encuentros que abordaron distintas temáticas, se analizó particularmente el papel de África como un potencial socio no tradicional.

Durante el primer encuentro se abordaron las relaciones internacionales intraafricanas, observando la existencia de dinámicas de poder entre las potencias regionales y potencias regionales secundarias en el interior del continente.

Sobre este tema es importante resaltar cuál es el papel de las potencias regionales en África Austral, más específicamente la relaciones entre Sudáfrica y Angola. También, la relación Etiopía- Egipto, Ruanda- Kenia, y Nigeria- Ghana.

En las ponencias presentadas, es posible observar que África, además de contener potencias emergentes, también ofrece dinámicas de potencias regionales primarias y secundarias.

El segundo encuentro dio a conocer la política exterior de algunos países africanos, como Malí, Guinea Ecuatorial, Angola, Zimbabue y República Democrática del Congo. Con respecto a estos casos, fue posible observar que los países africanos ya no dependen de las potencias tradicionales como las europeas; por el contrario, ahora cuentan con políticas internas que les permita cierta autosuficiencia, ya que han transformado sus visiones y dejado de lado las ataduras e imposiciones europeas o norteamericanas 

El tercer y cuarto encuentros se centraron en dar a conocer el valor del continente africano, no solo por sus relaciones internas, sino por el valor que este tiene en el sistema internacional.

Los encuentros se dieron alrededor de las relaciones entre Asia y África, dirigiendo la mirada hacia la percepción que tienen varios países sobre el continente, como Irán, Arabia Saudita, Turquía, Qatar, China, Japón, Corea, Rusia e India. Con referencia a estos es posible denotar la importancia que ha venido tomando África en Oriente. 

El último encuentro se centró en resaltar el papel de la Unión Africana (UA) en el continente, a través de un papel que le ha permitido disminuir las dinámicas de conflicto entre los países que la conforman.

Un componente por resaltar es la estrategia de la UA con base en la prevención de conflictos, más específicamente en la diplomacia preventiva. Esta iniciativa africana hace parte de la Arquitectura de Paz y Seguridad de la Unión Africana, materializadas en la Unión Africana a partir de 2002 con dos puntos importantes: el principio de “No indiferencia” y el derecho a intervenir en los Estados miembros de la organización cuando se presentan crímenes de lesa humanidad o cambios inconstitucionales de gobierno. 

África, un aliado estratégico potencial

Es posible observar a África como un aliado, fortaleciendo los vínculos académicos, extrayendo las similitudes e implementando medidas semejantes con el fin de superar las problemáticas que se encuentran vigentes en el Sur Global.

Esto se aparta de la idea de traer a colación estudios desde el Norte, que no generarán un cambio. Lo realmente importante es ver países y continentes que cuentan con similitudes y que hayan superado problemáticas semejantes.

Por esto, es de vital importancia resaltar la interacción que ha logrado tener el continente, junto con la UA, la ONU y las organizaciones subregionales en la diplomacia preventiva.

Así mismo, es importante resaltar que el continente africano ha entendido que no todos los conflictos son iguales y que, para lograr solucionarlos, es necesario conocer previamente los contextos que estos tienen.

Lo que nos lleva a concluir que es tiempo de ver África como un aliado estratégico y es necesario aumentar las relaciones políticas y académicas con este continente. 

Referencias:  

Imagen principal: Arek Socha from Pixabay


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