El reino del Centro: China y la política mundial en el siglo XXI
Sacar 900 millones de personas de la pobreza y crear una clase media de 400 millones de habitantes son logros, más que extraordinarios, inéditos.
Sacar 900 millones de personas de la pobreza y crear una clase media de 400 millones de habitantes son logros, más que extraordinarios, inéditos.
2025 será muy probablemente el año más interesante de las relaciones internacionales en mucho tiempo y no necesariamente por buenas razones.
A pesar de que las noticias que mayor atención han recibido durante 2024 se originan en otras regiones del mundo —como Estados Unidos, Europa y Medio Oriente—, lo cierto es que el centro del mundo sigue desplazándose geopolítica y geoeconómicamente del Atlántico al Pacífico.
Este es un episodio especial dedicado a hablar de las relaciones de América Latina con dos actores claves y relevantes del sistema internacional actual, Estados Unidos y China.
Que la estructura del poder mundial cambie no es algo que suceda con frecuencia y, cuando ocurre, todos nos vemos afectados por ello. Desde hace ya varios años, China viene convirtiéndose no solo en uno de las potencias principales de Asia, sino que está llegando a prácticamente todas las regiones del planeta.
Los líderes autoritarios han sido una constante a través de la historia política. En Roma, en el renacimiento europeo o de forma reciente, hay una preocupación permanente y creciente por el liderazgo ejercido por esa persona que logra concentrar y centralizar la toma de decisión, que no permite vías democráticas o alternativas de expresión, que enfatiza el control político y social de la población se convierte en un modus operandi efectivo para alcanzar y controlar el poder.
Para algunos, la región de Indo-Pacifico está siendo construida por múltiples estrategias que se sobreponen. Por un lado, la geopolítica y de seguridad, alrededor de fortalecer los lazos en seguridad y defensa entre países como Australia, Estados Unidos, India y Japón; incluso es vista como una forma de oposición o balance al aumento vertiginoso de relaciones que China a desplegado en el continente asiático en los últimos 20 años.
Más allá de la importancia cultural que tiene la celebración del cambio de año, esta vez se marca el inicio del retorno a la normalidad del ahora segundo país más poblado del mundo que, además, es la segunda potencia económica y política del planeta.
¿Qué significa para China y para el resto del mundo la reelección de Xi Jinping como presidente de ese país?
Este febrero no es para China solo el de la llegada del año del Tigre de Agua. Para ese país, específicamente para su capital, Pekín, también significa el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno